Ángela sufre y casi nadie la consuela.
Ángela llora.
Tiene sed, pero nadie le alcanza un vaso con agua.
Habla, pero nadie la escucha.
Quiere ver a su hija y a su marido. Pero a Ángela no la dejan.
Es presa de una maquina que, dicen, "le limpia y le purifica la sangre".
Ángela no es mas dueña de si misma. Ángela no es.
Ella tiene una desición. Pero no la dejan decidir.
Quiere parar con todo su padecimiento. Y para llevar a cabo su desición esta dispuesta a todo.
Para llevar adelante esa tarea, se apoyará en lo único que no pudieron quitarle. En lo que ella defendió toda su vida.
Se apoyará en su dignidad.
Por que a Ángela le sobra dignidad. Y en esa dignidad esta el cuidado de su bien y su derecho más preciado.
El derecho a decidir, con toda dignidad, lo que quiere hacer con su propia vida.
Tumbada blanca en blanco.
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